"Si hay una constante en todas las fuentes de yoga, esa es su insistencia en el carácter “secreto” de su enseñanza. El secretismo es la forma de salvaguardar la transmisión íntegra y protegerla de contaminaciones externas. Aunque actualmente el acceso a todo tipo de información es libre, rápido y cómodo, el carácter secreto del yoga sigue estando vigente. Cabe distinguir entre “información”, a la cual se puede acceder de manera casi ilimitada, y “conocimiento”, cuyo acceso está tan restringido hoy como siempre lo ha estado. En la tradición india, el conocimiento es un bien que se merece y conquista, no un derecho que tienen todos los hombres por igual, a modo de como se entiende en el mundo moderno. Tradicionalmente, el acceso a los textos clásicos estaba restringido a iniciados en yoga, principalmente porque su comprensión dependía directamente de su práctica. De esta forma, se evitaban malas lecturas manteniendo la escritura en secreto. Actualmente, casi todo el mundo puede tener acceso a la lectura de estas obras o a alguna de sus traducciones. Sin embargo, de todos los que tendrían acceso a la lectura, verdaderamente muy pocos se interesarán por las obras, y de esos, otros pocos las leerán. De esos escasos lectores, alguno será practicante de yoga. Y de esos practicantes, quizá alguno llegue a comprender su contenido. De esta manera, se puede entender que la restricción de este tipo de textos sigue siendo la misma que cuando fueron redactados por primera vez. La única diferencia es que tradicionalmente se evitaban las lecturas inapropiadas a través del secretismo, y en el mundo moderno, el libre acceso a la información propicia que algunos confundan “información” con “conocimiento”. Más allá de esas distinciones, el conocimiento verdadero sigue estando protegido como siempre lo estuvo." - José A. Offroy Arranz

domingo, 1 de diciembre de 2013

AMRITA NADA UPANISHAD


Los sabios, luego de haber estudiado los shastras y de haber reflexionado sobre ellos una y otra vez, después de haber llegado a conocer a Brahman, deberían abandonarlos como a un hierro candente.

Aquel que desee ascender a la sede del Brahmaloka determinado a venerar a Rudra, luego de montar en el carro del Om llevando a Vishnu (el yo superior) por auriga, debe marchar en ese carro mientras pueda avanzar. Luego abandonará el carro y llegará al lugar del Señor del carro

Después de abandonar matra, linga y pada, alcanza el pada (sede o palabra) sutil, sin vocales ni consonantes, mediante la letra “M” sin svara (acento).

Se llama pratyahara al (estado de) pensar en los cinco objetos sensibles como el sonido, etc., y en la inestable mente apenas como las riendas de Atman.

Se dice que las seis partes del yoga son: pratyahara - subyugación de los sentidos, dhyana - contemplación, pranayama - control de la respiración, dharana - concentración, especulación - tarka y absorción - samadhi.

Así como la fragua quema las impurezas de los minerales de la montaña, se queman las faltas cometidas por los órganos controlando al prana.

Con el pranayama hay que quemar las impurezas; con dharana los pecados; con pratyahara las (malas) asociaciones, y con dhyana las cualidades no divinas.

Luego de destruir los pecados, se ha de pensar en Ruchira (el Brillante)

Ruchira (cesación), exhalación e inhalación son los tres pranayamas de la exhalación, la inhalación y la cesación de la respiración (rechaka, puraka, kumbhaka).

Se considera (un) pranayama a la repetición por tres veces del gayatri con sus vyahritis y el pranava (antepuesto), y el siras (la cabeza) unido posteriormente, con una respiración prolongada

Se llama rechaka (exhalación) a hacer subir el vayu desde el akasha (la región del corazón) y vaciar al cuerpo (de vayu), uniendo (el alma) con ese estado de vacío.

Se llama puraka (inhalación) a hacer entrar el vayu como sorbería agua una persona a través de un tallo de loto.

Se llama kumbhaka (cesación de la respiración) cuando no hay inhalación ni exhalación y el cuerpo permanece inmóvil, quieto en una posición.

Entonces ve las formas como los ciegos, escucha sonidos como los sordos y percibe al cuerpo como a una madera. Esta es la característica del que ha alcanzado mucha quietud.

Se llama dharana cuando el hombre inteligente considera que la mente es sankalpa,y funde el sankalpa
en Atman, y contempla (sólo) a Atman.

Se llama tarka cuando uno realiza inferencias que no están en conflicto con los Vedas.
Se llama samadhi cuando el que lo logra, considera a todo por igual.

Hay que sentarse sobre el suelo, en un asiento de hierba kusha que sea agradable y que esté libre de todo mal, y luego se protegerá mentalmente (de toda influencia maligna) pronunciando el Ratha Mandala, y se adoptará la postura Padma o Svastika o Bhadra u otra cualquiera que pueda practicarse fácilmente, de cara al norte, y tapándose la fosa nasal, reteniendo el aliento adentro y preservando el agni (fuego). Entonces, hay que pensar sólo en el sonido (Om).

El monosílabo Om es Brahman. No hay que exhalar el Om. Este mantra divino debe practicarse muchas veces para librarse de las impurezas.

Después, como ya se dijo, el sabio que conoce los mantras debe meditar con regularidad en los (estados) denso, primario (o menos) denso y sutil, comenzando del ombligo hacia arriba.

Los muy sabios deberían dejar de lado todo mirar hacia el costado, hacia arriba o abajo y deben practicar el yoga manteniéndose siempre inmóvil y sin temblores.

La unión según se ha dicho, (efectuada) permaneciendo sólo sin temblores en el tallo hueco (el Sushumna), es dharana.

Eso que nunca decae es akshara (el Om), que no tiene ghosha (la tercera, cuarta y quinta letras después de la “K”), ni consonantes, vocales, palatales, guturales, nasales, ni letra “R”, ni sibilantes.

El Prana viaja (o atraviesa) por el camino que recorre este akshara (Om). Por eso hay que practicarlo todos los días, para atravesar ese sendero.

Va a través de la apertura (u orificio) del corazón, por la abertura de vayu (probablemente el ombligo), por la abertura de la cabeza y por la apertura de moksha. Lo llaman bila (caverna), sushira (agujero) o
mandala (rueda).

(Ahora acerca de los obstáculos del yoga) el yogi debe evitar siempre el miedo, la cólera, la pereza, el exceso de sueño y de vigilia, y el exceso de comida o de ayuno.

Si se practica esta regla bien y estrictamente cada día, la sabiduría espiritual surgirá por sí sola en tres meses, sin duda.

En cuatro meses verá a los devas, en cinco meses conoce (o se vuelve) brahma nishtha; y en seis meses, verdaderamente alcanza kaivalya cuando quiere, no cabe duda.

Lo que pertenece a la tierra tiene cinco matras (o se precisan cinco matras para pronunciar el
parthiva pranava). El que es del agua tiene cuatro matras, el de agni, tres matras, el del vayu, dos.

El de akasha, uno. Pero hay que pensar en aquello que no tiene matras. Luego de unir a Atman
con manas, hay que contemplar a Atman mediante Atman.

Prana mide treinta dedos de largo. Esa es la posición (o el alcance) de los pranas. Se llama Prana al que es la sede de los pranas externos.

Las respiraciones diurnas y nocturnas se cuentan en 1, 13,180.

Prana, el primero (de los pranas) impregna el corazón; Apana el ano, Samana el ombligo; Udana la garganta y Vyana todas las partes del cuerpo.

Ahora vienen los colores de los pranas según su orden:
Se dice que Prana es de color de la piedra rojo sangre (coral); Apana, que está en el medio, tiene el color del (insecto) indragopa (blanco o rojo). Samana está entre el color de la leche pura y el del cristal (o sea aceitoso y resplandeciente); entre ambos, (Prana y Apana), Udana es apandara (blanco pálido) y
Vyana se parece al color del archis (rayo de luz).

Sin importar dónde muera, nunca renacerá el hombre cuyo aliento escapa por la cabeza, luego de atravesar este mandala (de la glándula pineal), no, nunca renacerá. Así dice el upanishad.

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