TATVAMASI "Tú eres eso" - AHAM BRAHMASMI " Yo soy Brahman" - AYAMATMA BRAHMAN "Este Yo es Brahman" - PRAJÑANAM BRAHMAN "La Conciencia es Brahman" - SATCHIDANANDAM BRAHMAN "La eterna existencia, la conciencia eterna, la eterna paz es Brahman".
"Mi enseñanza no es una filosofía. Es el resultado de experiencia directa. Mi enseñanza es un medio de practicar, no algo a lo que aferrarse o motivo de adoración. Mi enseñanza es como una balsa que permite cruzar el río. Sólo un tonto llevaría la balsa de vuelta después de haber llegado y alcanzado la otra orilla de la liberación. " - Buddha
"Los grandes sabios no se identifican con ninguna religión o credo particular. Están por encima de ese tipo de distinciones. Ellos pertenecen a toda la humanidad." - Swami Rama

"Sirve, ama, da, purifícate, medita y realízate. Sé bueno, haz el bien, sé amable y compasivo. Pregúntate: ¿Quién soy yo? Conoce el Ser y sé libre." - Sri Swami Sivananda Maharaj

"No te quedes sentado en forma ociosa. Sabe que tú eres Divino en tu naturaleza esencial. Tú no has venido aquí a llorar y a lamentarte. Afirma tu Divina naturaleza. Despierta! Levántate! Tú eres un peregrino en el sendero de la Verdad." - Swami Chidananda
Si hay una constante en todas las fuentes de yoga, esa es su insistencia en el carácter “secreto” de su enseñanza. El secretismo es la forma de salvaguardar la transmisión íntegra y protegerla de contaminaciones externas. Aunque actualmente el acceso a todo tipo de información es libre, rápido y cómodo, el carácter secreto del yoga sigue estando vigente. Cabe distinguir entre “información”, a la cual se puede acceder de manera casi ilimitada, y “conocimiento”, cuyo acceso está tan restringido hoy como siempre lo ha estado. En la tradición india, el conocimiento es un bien que se merece y conquista, no un derecho que tienen todos los hombres por igual, a modo de como se entiende en el mundo moderno. Tradicionalmente, el acceso a los textos clásicos estaba restringido a iniciados en yoga, principalmente porque su comprensión dependía directamente de su práctica. De esta forma, se evitaban malas lecturas manteniendo la escritura en secreto. Actualmente, casi todo el mundo puede tener acceso a la lectura de estas obras o a alguna de sus traducciones. Sin embargo, de todos los que tendrían acceso a la lectura, verdaderamente muy pocos se interesarán por las obras, y de esos, otros pocos las leerán. De esos escasos lectores, alguno será practicante de yoga. Y de esos practicantes, quizá alguno llegue a comprender su contenido. De esta manera, se puede entender que la restricción de este tipo de textos sigue siendo la misma que cuando fueron redactados por primera vez. La única diferencia es que tradicionalmente se evitaban las lecturas inapropiadas a través del secretismo, y en el mundo moderno, el libre acceso a la información propicia que algunos confundan “información” con “conocimiento”. Más allá de esas distinciones, el conocimiento verdadero sigue estando protegido como siempre lo estuvo. - José A. Offroy

miércoles, 29 de octubre de 2014

SRIMAD BHAGAVATAM - Vyasadeva - Primer Canto - part 7

PRIMER CANTO

CAPÍTULO 13

SB 1.13.1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Mientras Vidura hacía un peregrinaje, recibió del gran sabio Maitreya conocimiento acerca del destino del ser, y regresó luego a Hastināpura. Él se volvió tan versado en la materia como lo deseó.
SB 1.13.2 — Después de hacer diversas preguntas y quedar establecido en el amoroso servicio trascendental del Señor Kṛṣṇa, Vidura dejó de hacerle preguntas a Maitreya Muni.
SB 1.13.3-4 — Cuando vieron que Vidura regresaba al palacio, todos los residentes del mismo - Mahārāja Yudhiṣṭhira, sus hermanos menores, Dhṛtarāṣṭra, Sātyaki, Sañjaya, Kṛpācārya, Kuntī, Gāndhārī, Draupadī, Subhadrā, Uttarā, Kṛpī, muchas otras esposas de los Kauravas, y otras damas con hijos - se apresuraron hacia él con gran deleite. Parecía que hubieran vuelto en sí después de estar inconscientes por mucho tiempo.
SB 1.13.5 — Todos ellos se acercaron a él con gran deleite, tal como si la vida les hubiera vuelto al cuerpo. Ellos intercambiaron reverencias y se dieron la bienvenida entre sí con abrazos.
SB 1.13.6 — A causa de las ansiedades y de la larga separación, todos lloraron de afecto. El rey Yudhiṣṭhira hizo entonces de manera de ofrecerle un asiento y una recepción.
SB 1.13.7 — Después de que Vidura comió suntuosamente y descansó bien, se le dio un asiento cómodo. Luego, el Rey comenzó a hablarle, y todos los allí presentes escucharon.
SB 1.13.8 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: Tío mío, ¿recuerdas como siempre nos protegiste a nosotros y a nuestra madre de todas las calamidades? Tu parcialidad, tal como las alas de un ave, nos salvó de ser envenenados y de un atentado terrible.
SB 1.13.9 — Mientras viajabas por la superficie de la Tierra, ¿cómo te mantenías? ¿En qué lugares sagrados y sitios de peregrinaje prestaste servicio?
SB 1.13.10 — Mi señor, devotos como tu buena persona son en verdad lugares sagrados personificados. Como tú llevas a la Personalidad de Dios en el corazón, conviertes todos los sitios en lugares de peregrinaje.
SB 1.13.11 — Tío mío, debes de haber visitado Dvārakā. En ese sagrado lugar están nuestros amigos y bienquerientes, los descendientes de Yadu, que siempre están absortos en el servicio al Señor Śrī Kṛṣṇa. Tal vez los hayas visto o hayas oído hablar de ellos. ¿Están todos viviendo felices en sus moradas?
SB 1.13.12 — Habiéndolo interrogado así Mahārāja Yudhiṣṭhira, Mahātmā Vidura le dio a conocer de un modo gradual todo lo que había experimentado personalmente, con excepción de las noticias acerca de la aniquilación de la dinastía Yadu.
SB 1.13.13 — El compasivo Mahātmā Vidura no podía tolerar el ver que los Pāṇḍavas estuvieran afligidos en ningún momento. Por lo tanto, no reveló ese incidente desagradable e insoportable, ya que las calamidades vienen por sí solas.
SB 1.13.14 — Así pues, Mahātmā Vidura, siendo tratado por sus parientes tal como una persona divina, permaneció allí por un cierto período de tiempo, sólo para corregir la mentalidad de su hermano mayor y de ese modo darles felicidad a todos los demás.
SB 1.13.15 — Mientras Vidura hacía el papel de un śūdra por la maldición de Maṇḍūka Muni, Aryamā desempeñaba el cargo de Yamarāja para castigar a aquellos que habían realizado actos pecaminosos.
SB 1.13.16 — Habiendo ganado su reino y observado el nacimiento de un nieto apto para continuar la noble tradición de su familia, Mahārāja Yudhiṣṭhira reinó apaciblemente y disfrutó de una opulencia poco común en cooperación con sus hermanos menores, que eran todos administradores expertos de la gente común.
SB 1.13.17 — El tiempo eterno e insuperable se apodera imperceptiblemente de aquellos que están demasiado apegados a los asuntos familiares y que siempre están absortos en ellos.
SB 1.13.18 — Mahātmā Vidura sabía todo eso, y, por consiguiente se dirigió a Dhṛtarāṣṭra y le dijo: Mi querido Rey, por favor sal de aquí de inmediato. No te demores. Tan sólo fíjate cómo el miedo se ha apoderado de ti.
SB 1.13.19 — Esta espantosa situación no la puede remediar ninguna persona de este mundo material. Mi señor, es la Suprema Personalidad de Dios que, como el tiempo eterno [kāla], se nos ha acercado a todos.
SB 1.13.20 — Quienquiera que esté bajo la influencia del Kāla supremo [el tiempo eterno], debe entregar su muy querida vida, y ni qué hablar de otras cosas, tales como riquezas, honor, hijos, tierra y hogar.
SB 1.13.21 — Tu padre, tu hermano, tus bienquerientes y tus hijos están todos bien muertos. Tú mismo ya has utilizado la mayor porción de tu vida, la invalidez se ha apoderado ahora de tu cuerpo y estás viviendo en la casa de otro.
SB 1.13.22 — Tú has estado ciego desde el mismo día en que naciste, y últimamente has empezado a perder el oído. La memoria se te ha reducido y tienes perturbada la inteligencia. Tienes los dientes flojos, el hígado defectuoso, y expectoras moco.
SB 1.13.23 — ¡Ay de mí!, cuán poderosas son las esperanzas que el ser viviente tiene de continuar la vida. En verdad, estás viviendo tal como un perro doméstico, y comiendo las sobras que te da Bhīma.
SB 1.13.24 — No hay necesidad de llevar una vida degradada y subsistir de la caridad de aquellos a quienes trataste de matar por medio del incendio y el veneno. También insultaste a una de sus esposas y usurpaste su reino y su riqueza.
SB 1.13.25 — Pese a tu renuencia a morir y a tu deseo de vivir incluso al precio del honor y el prestigio, tu avaricioso cuerpo decaerá con toda certeza y se deteriorará como la ropa vieja.
SB 1.13.26 — Se llama imperturbable a aquel que va a un lugar remoto y desconocido, y que, libre de todas las obligaciones, abandona el cuerpo material cuando el mismo se ha vuelto inservible.
SB 1.13.27 — Ciertamente que es un hombre de primera aquel que despierta y entiende, bien sea por su propia cuenta o con la ayuda de otros, la falsedad y el sufrimiento de este mundo material, en virtud de lo cual se va del hogar y depende por completo de la Personalidad de Dios que reside en su corazón.
SB 1.13.28 — Así que, por favor, parte para el Norte de inmediato, sin dejar que tus familiares lo sepan, pues pronto llegará ese tiempo que disminuirá las buenas cualidades de los hombres
SB 1.13.29 — Entonces, Mahārāja Dhṛtarāṣṭra, el vástago de la familia de Ajamīḍha, firmemente convencido por el conocimiento introspectivo (prajñā), rompió al instante la fuerte red del afecto familiar, mediante su resuelta determinación. Así pues, de inmediato se fue del hogar para emprender el camino de la liberación, tal como le indicó Vidura, su hermano menor.
SB 1.13.30 — La buena y casta de Gāndhārī, quien era la hija del rey Subala de Kandahar (o Gāndhāra), siguió a su esposo al ver que él se dirigía a los montes Himalaya, que son la delicia de aquellos que han aceptado el báculo de la orden de renuncia, como combatientes que han aceptado un buen castigo del enemigo.
SB 1.13.31 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, cuyo enemigo nunca nació, realizó sus deberes diarios matutinos, orando, ofreciéndole un fuego de sacrificio al dios del Sol, y ofreciéndoles reverencias, granos, vacas, tierra y oro a los brāhmaṇas. Él entró entonces en el palacio para darles sus respetos s los mayores. Sin embargo, no pudo encontrar a sus tíos, ni tampoco a su tía, la hija del rey Subala.
SB 1.13.32 — Mahārāja Yudhiṣṭhira, lleno de angustia, se volvió hacia Sañjaya, que se encontraba sentado ahí, y le dijo: ¡Oh, Sañjaya!, ¿dónde está nuestro tío, quien es anciano y ciego?
SB 1.13.33 — ¿Dónde está mi bienqueriente, el tío Vidura, y madre Gāndhārī, quien está muy afligida por el fallecimiento de todos sus hijos? Mi tío Dhṛtarāṣṭra también estaba muy mortificado por la muerte de todos sus hijos y nietos. Sin duda que soy muy desagradecido. ¿Sería por eso que él tomó mis ofensas muy en serio, y, junto con su esposa, se ahogó en el Ganges?
SB 1.13.34 — Cuando mi padre, Pāṇḍu, cayó y todos nosotros estábamos pequeños, estos dos tíos nos protegieron de toda clase de calamidades. Ellos siempre fueron nuestros buenos bienquerientes. ¡Ay de mí!, ¿de aquí adónde se han ido?
SB 1.13.35 — Sūta Gosvāmī dijo: Por compasión y debido a la agitación de la mente, Sañjaya se acongojó al no ver a su propio amo, Dhṛtarāṣṭra, y no pudo responderle bien a Mahārāja Yudhiṣṭhira.
SB 1.13.36 — Primero, él se tranquilizó lentamente por medio de la inteligencia, y limpiándose las lágrimas y pensando en los pies de su amo, Dhṛtarāṣṭra, comenzó a responderle a Mahārāja Yudhiṣṭhira.
SB 1.13.37 — Sañjaya dijo: Mi querido descendiente de la dinastía Kuru, no tengo ninguna información acerca de la decisión de tus dos tíos y Gāndhārī. ¡Oh, Rey!, he sido engañado por esas grandes almas.
SB 1.13.38 — Mientras Sañjaya hablaba de esa manera, Śrī Nārada, el poderoso devoto del Señor, apareció en la escena llevando su tumburu. Mahārāja Yudhiṣṭhira y sus hermanos lo recibieron debidamente, levantándose de sus asientos y ofreciéndole reverencias.
SB 1.13.39 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: ¡Oh, personalidad divina!, no sé adónde han ido mis dos tíos. Ni tampoco puedo encontrar a mi asceta tía, que está desconsolada por la pérdida de todos sus hijos.
SB 1.13.40 — Tú eres como el capitán de un barco que se halla en un gran océano, y puedes dirigirnos a nuestro destino. Después de que se le habló de ese modo, la personalidad divina, Devarṣi Nārada, el más grande de los filósofos devotos, comenzó a hablar.
SB 1.13.41 — Śrī Nārada dijo: ¡Oh, piadoso Rey!, no te lamentes por nadie, pues todo el mundo se encuentra bajo el control del Señor Supremo. Por lo tanto, todos los seres vivientes y sus líderes efectúan la adoración de Él, para estar bien protegidos. Es sólo Él quien los reúne y los dispersa.
SB 1.13.42 — Así como una vaca está condicionada cuando la ata por la nariz una soga larga, así mismo los seres humanos están atados por diferentes mandamientos védicos y están condicionados a obedecer las órdenes del Señor Supremo.
SB 1.13.43 — Así como un jugador reúne y dispersa a su antojo las cosas con las que juega, así mismo la suprema voluntad del Señor reúne a los hombres y los separa.
SB 1.13.44 — ¡Oh, Rey!, en todas las circunstancias, ya sea que consideres que el alma es el principio eterno, o que el cuerpo material es algo perecedero, o que todo existe en la impersonal Verdad Absoluta, o que todo es una combinación inexplicable de materia y espíritu, los sentimientos de separación se deben sólo al afecto ilusorio y nada más.
SB 1.13.45 — Por consiguiente, abandona tu angustia, que se debe a la ignorancia acerca del ser. Ahora estás pensando en cómo ellos, que son criaturas pobres y desamparadas, van a existir sin ti.
SB 1.13.46 — Este cuerpo material burdo hecho de cinco elementos ya está bajo el control del tiempo eterno (kāla) y las modalidades de la naturaleza material (guṇa). ¿Cómo, entonces, puede proteger a otros, si se encuentra ya en las fauces de la serpiente?
SB 1.13.47 — Aquellos que están desprovistos de manos, son presa de los que tienen manos; aquellos desprovistos de patas, son presa de los que tienen cuatro patas. Los débiles son la subsistencia de los fuertes, y se cumple la regla general de que un ser viviente es la comida de otro.
SB 1.13.48 — En consecuencia, ¡oh, Rey!, debes recurrir únicamente al Señor Supremo, quien no tiene igual, y quien se manifiesta por medio de diferentes energías y está tanto dentro como fuera.
SB 1.13.49 — Esa Suprema Personalidad de Dios, el Señor Śrī Kṛṣṇa, disfrazado del tiempo que todo lo devora (kāla-rūpa), ha descendido ahora a la Tierra para eliminar del mundo a los envidiosos.
SB 1.13.50 — El Señor ya ha cumplido Sus deberes para ayudar a los semidioses, y está esperando el resto. Ustedes los Pāṇḍavas, han de aguardar mientras el Señor esté aquí en la Tierra.
SB 1.13.51 — ¡Oh, Rey!, tu tío Dhṛtarāṣṭra, su hermano Vidura y su esposa Gāndhārī se han ido al lado Sur de los montes Himalaya, donde están los refugios de los grandes sabios.
SB 1.13.52 — El lugar se denomina Saptasrota (dividido en siete), porque ahí las aguas del sagrado Ganges se dividieron en siete ramales. Esto se hizo para la satisfacción de los siete grandes ṛṣis.
SB 1.13.53 — En las riberas del Saptasrota, Dhṛtarāṣṭra está dedicado ahora a comenzar el aṣṭāṅga-yoga bañándose tres veces al día - por la mañana, al mediodía y por la tarde - , realizando con fuego el sacrificio Agni-hotra y bebiendo agua únicamente. Esto lo ayuda a uno a controlar la mente y los sentidos, y lo libera por completo de pensamientos acerca del afecto familiar.
SB 1.13.54 — Aquel que ha controlado las maneras de sentarse (las āsanas yóguicas) y el proceso respiratorio, puede dirigir los sentidos hacia la Absoluta Personalidad de Dios, y, de ese modo, volverse inmune a las contaminaciones de las modalidades de la naturaleza material, es decir, la bondad, la pasión y la ignorancia mundanas.
SB 1.13.55 — Dhṛtarāṣṭra tendrá que amalgamar su identidad pura con la inteligencia, y luego fundirse en el Ser Supremo con conocimiento de su identidad cualitativa - como identidad viviente - , con el Brahman Supremo. Quedando libre del cielo obstruido, tendrá que elevarse al cielo espiritual.
SB 1.13.56 — Él tendrá que suspender todas las acciones de los sentidos, incluso desde afuera, y tendrá que permanecer impávido ante las interacciones de los sentidos, que son influidos por las modalidades de la naturaleza material. Después de renunciar a todos los deberes materiales, tendrá que establecerse de un modo inamovible, por encima de todas las fuentes de impedimentos que hay en la senda.
SB 1.13.57 — ¡Oh, Rey!, él abandonará su cuerpo muy probablemente en el quinto día a partir de hoy. Y su cuerpo se volverá cenizas.
SB 1.13.58 — Observando a su esposo desde afuera, mientras él, junto con su choza de paja, se quema en el fuego del poder místico, la casta esposa entrará en el fuego con la atención absorta.
SB 1.13.59 — Vidura, afectado por el deleite y el pesar, se irá entonces de ese lugar de sagrado peregrinaje.
SB 1.13.60 — Habiendo hablado así, el gran sabio Nārada ascendió al espacio sideral junto con su vīṇā. Yudhiṣṭhira conservó en el corazón la instrucción que él le dio, y de ese modo pudo librarse de todos los lamentos.


CAPÍTULO 14

SB 1.14.1 — Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Arjuna fue a Dvārakā a ver al Señor Śrī Kṛṣṇa y demás amigos, y también para que el Señor le informara de Sus próximas actividades.
SB 1.14.2 — Pasaron algunos meses y Arjuna no regresaba. Mahārāja Yudhiṣṭhira comenzó a observar ciertos presagios poco propicios, que eran de por sí alarmantes.
SB 1.14.3 — Él vio que la dirección del tiempo eterno había cambiado, y ello era muy alarmante. Había trastornos en las regularidades de la estación, y la mayoría de la gente se había vuelto muy codiciosa, iracunda y falsa. Y él vio que estaban adoptando medios ilícitos para ganarse la vida.
SB 1.14.4 — Todas las transacciones y tratos ordinarios se contaminaron con el engaño, incluso entre amigos. Y en las relaciones familiares siempre había malos entendidos entre el padre, la madre y los hijos, entre bienquerientes y entre hermanos. Incluso entre esposo y esposa siempre había riña y disensión.
SB 1.14.5 — En el transcurso del tiempo, llegó a ocurrir que la generalidad de la gente se acostumbró a la codicia, la ira, el orgullo, etc. Observando todos esos presagios, Mahārāja Yudhiṣṭhira le habló a su hermano menor.
SB 1.14.6 — Mahārāja Yudhiṣṭhira le dijo a su hermano menor Bhīmasena: Envié a Arjuna a Dvārakā para que se reuniera con sus amigos y le preguntara a la Personalidad de Dios Kṛṣṇa acerca de su programa de trabajo.
SB 1.14.7 — Desde que partió han pasado siete meses, mas aún no ha regresado. No sé realmente cómo están las cosas por allá.
SB 1.14.8 — ¿Será que Él va a abandonar Sus pasatiempos terrenales, tal como indicó Devarṣi Nārada? ¿Habrá llegado ya ese momento?
SB 1.14.9 — Sólo gracias a Él se ha hecho realidad toda nuestra opulencia de reyes, nuestras buenas esposas y nuestras vidas y progenie, y se ha hecho posible el control de nuestros súbditos, la victoria sobre nuestros enemigos, y nuestro futuro alojamiento en los planetas superiores. Todo esto se debe a Su misericordia sin causa para con nosotros.
SB 1.14.10 — Tan sólo mira, ¡oh, hombre con la fuerza de un tigre!, cuántas desgracias debidas a influencias celestiales, reacciones terrenales y dolores físicos - todas de por sí muy peligrosas - , están engañando a nuestra inteligencia y presagiando con ello la aparición de un peligro en el futuro cercano.
SB 1.14.11 — El lado izquierdo del cuerpo, los muslos, los brazos y los ojos, todos me tiemblan sin cesar, y tengo palpitaciones del corazón a causa del miedo. Todo esto es signo de sucesos indeseables.
SB 1.14.12 — Tan sólo mira, ¡oh, Bhīma!, cómo el chacal hembra le llora al Sol naciente y vomita fuego, y cómo el perro me ladra sin ningún temor.
SB 1.14.13 — ¡Oh, Bhīmasena, tigre entre los hombres!, ahora animales útiles, tales como las vacas, me están pasado por el lado izquierdo, y animales inferiores, tales como los asnos, dan vueltas a mi alrededor. Mis caballos parecen llorar al verme.
SB 1.14.14 — ¡Mira! Esta paloma es como un mensajero de la muerte. Los chillidos de los búhos y de sus rivales, los cuervos, hacen que el corazón me tiemble. Parece que quisieran convertir en un vacío todo el universo.
SB 1.14.15 — Tan sólo mira cómo el humo envuelve el cielo. Pareciera que la tierra y las montañas se estuvieran estremeciendo. Oye el trueno sin nube, y mira los rayos que vienen del cielo.
SB 1.14.16 — El viento sopla violentamente, lanzando polvo por doquier y dejando todo a oscuras. Con sus lluvias, las nubes están vertiendo sangrientos desastres en todas partes.
SB 1.14.17 — Los rayos del Sol están menguando, y las estrellas parecen estar peleando entre sí. Entidades vivientes confusas parecen estar ardiendo y llorando.
SB 1.14.18 — Los ríos, los tributarios, los estanques, los manantiales y la mente están todos perturbados. La mantequilla ya no enciende el fuego. ¿Qué momento extraordinario es éste? ¿Qué va a ocurrir?
SB 1.14.19 — Los terneros ya no maman de las ubres de las vacas, ni éstas dan leche. Ellas están paradas, gimiendo, con lágrimas en los ojos, y los toros no encuentran ningún placer en los pastizales.
SB 1.14.20 — Las Deidades parecen estar llorando en el templo, lamentándose y transpirando. Dan la impresión de estar a punto de irse. Todas las ciudades, aldeas, pueblos, jardines, minas y ermitas están ahora desprovistos de belleza y de toda felicidad. No sé qué clase de calamidades nos aguardan ahora.
SB 1.14.21 — Creo que todas estas perturbaciones terrenales son signos de una gran pérdida en la buena fortuna del mundo. Éste tuvo la suerte de haber sido marcado con las huellas del los pies de loto del Señor. Estas señales indican que eso ya no ocurrirá.
SB 1.14.22 — ¡Oh, Brāhmaṇa Śaunaka!, mientras Mahārāja Yudhiṣṭhira, observando los signos desfavorables que en ese momento había en la Tierra, se hallaba así pensando para sus adentros, Arjuna regresó de la ciudad de los Yadus (Dvārakā).
SB 1.14.23 — Cuando él se postró a sus pies, el Rey vio que su abatimiento no tenía precedentes. Estaba cabizbajo, y las lágrimas le brotaban de sus ojos de loto.
SB 1.14.24 — Viendo a Arjuna pálido a causa de unas profundas angustias, el Rey, recordando las indicaciones del sabio Nārada, lo interrogó en medio de los amigos.
SB 1.14.25 — Mahārāja Yudhiṣṭhira dijo: Mi querido hermano, por favor dime si nuestros amigos y parientes, tales como Madhu, Bhoja, Daśārha, Ārha, Sātvata, Andhaka y los miembros de la familia Yadu, se encuentran todos pasando sus días con felicidad.
SB 1.14.26 — ¿Está feliz mi respetable abuelo Śurasena? Y, ¿les está yendo bien a Vasudeva, mi tío materno, y a sus hermanos menores?
SB 1.14.27 — Sus siete esposas, encabezadas por Devakī, son todas hermanas. ¿Están ellas felices, junto con sus hijos y nueras?
SB 1.14.28-29 — ¿Viven aún Ugrasena - cuyo hijo era el malévolo Kaṁsa - y su hermano menor? ¿Está feliz Ugrasena? ¿Están felices Hṛdīka y su hijo Kṛtvarmā? Y Akrūra, Jayanta, Gada, Sāraṇa y Śatrujit, ¿están todos felices? ¿Cómo está Balarāma, la Personalidad de Dios y el protector de los devotos?
SB 1.14.30 — ¿Cómo está Pradyumna, el gran general de la familia Vṛṣṇi? ¿Está Él feliz? Y, ¿le está yendo bien a Aniruddha, la expansión plenaria de la Personalidad de Dios?
SB 1.14.31 — ¿Les está yendo bien a los principales hijos del Señor Kṛṣṇa, hijos tales como Suṣeṇa, Cārudeṣṇa, Sāmba - el hijo de Jāmbavatī - y Ṛṣabha, así como también a los hijos de éstos?
SB 1.14.32-33 — Además, Śrutadeva, Uddhava y otros, Nanda, Sunanda y otros líderes de almas liberadas que son compañeros constantes del Señor, están protegidos por el Señor Balarāma y Kṛṣṇa. ¿Les está yendo bien a todos ellos en sus respectivas funciones? ¿Se recuerdan de nuestro bienestar ellos, a quienes la amistad los uno eternamente a nosotros?
SB 1.14.34 — ¿Está el Señor Kṛṣṇa disfrutando en Dvārakā Purī de la asamblea piadosa rodeado de amigos, Él, quien es la Suprema Personalidad de Dios y quien les da placer a las vacas, a los sentidos y a los brāhmaṇas?
SB 1.14.35-36 — La Personalidad de Dios original, el disfrutador, y Balarāma, el primordial Señor Ananta, se están quedando en el océano de la dinastía Yadu, por el bien, la protección y el progreso general de todo el universo. Y los miembros de la dinastía Yadu, estando protegidos por los brazos del Señor, se encuentran disfrutando de la vida como los residentes del cielo espiritual.
SB 1.14.37 — Por el simple hecho de ofrecer comodidades a los pies de loto del Señor, que es el más importante de todos los servicios, las reinas de Dvārakā, encabezadas por Satyabhāmā, indujeron al Señor a conquistar a los semidioses. Por eso las Reinas disfrutan de cosas que son prerrogativas de las esposas del controlador de los rayos.
SB 1.14.38 — Los grandes héroes de la dinastía Yadu, estando protegidos por los brazos del Señor Śrī Kṛṣṇa, siempre se encuentran libres de temor en todo aspecto. Y, por consiguiente, ellos ponen los pies en la casa de asambleas Sudharmā, digna de los mejores semidioses, pero a quienes les fue despojada.
SB 1.14.39 — Arjuna, hermano mío, por favor dime si estás bien de salud. Pareces haber perdido el brillo de tu cuerpo. ¿Se debe eso a que otros te han faltado al respeto por tu larga estadía en Dvārakā?
SB 1.14.40 — ¿Te ha hablado alguien con palabras hostiles o te han amenazado? ¿Acaso no pudiste darle caridad a alguien que la pidió, o no pudiste mantener la promesa que le hiciste a alguien?
SB 1.14.41 — Tú siempre eres el protector de los seres vivientes que lo merecen, tales como los brāhmaṇas, los niños, las vacas, las mujeres y los enfermos. ¿Sería que no les pudiste brindar protección cuando acudieron a ti en busca de refugio?
SB 1.14.42 — ¿Has tenido relaciones con una mujer de carácter dudoso, o no has tratado debidamente a una mujer digna de ello? ¿O será que alguien inferior o igual a ti te ha derrotado en el camino?
SB 1.14.43 — ¿Será que no te has ocupado de ancianos y niños que merecían comer contigo? ¿Acaso los abandonaste y comiste solo? ¿Has cometido algún error imperdonable que se considera abominable?
SB 1.14.44 — ¿O será que te sientes vacío para siempre, porque podrías haber perdido al más íntimo de tus amigos, el Señor Kṛṣṇa? ¡Oh, Arjuna, hermano mío!, no se me ocurre ninguna otra razón por la cual puedas estar tan acongojado.


Fuente: versión y traducción de A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

martes, 28 de octubre de 2014

HARINAMA CINTAMANI - Srila Bhaktivinoda Thakur - part 3

Capítulo 3

La sombra del Santo Nombre
(Nâmâbhâsa)


Todas las glorias a Gadai y Gaurânga, y a Nityânanda, la vida de Jâhnavâ. Todas las glorias a Sîtâ y a Advaita, y a Srîvasa y a todos los devotos.


Srî Caitanya Mahâprabhu, en su misericordia, levantó a Hari Dâs en sus propias manos y dijo:

“Escucha Hari Dâs mis palabras: Explica ahora en detalle el significado de namâbhasa.

Si entendemos completamente el nâmâbhâsa, el canto del Santo Nombre se hará puro y, por el poder de ese canto puro, terminará esta existencia material. El Santo Nombre, como el sol, extingue la oscuridad de mâyâ o ilusión. No obstante, a veces, las nubes o la niebla le tapan el sol al observador, de modo que sólo pasa una parte de la luz.

De la misma manera, cuando los anarthas y la ignorancia predominan, el sol del Santo Nombre se eclipsa y solamente se percibe una porción del efecto total del Santo Nombre; por lo tanto, en algunos casos, el Santo Nombre aparecerá con toda la fuerza en el corazón del cantor, pero en otros casos, las nubes de ignorancia y los anarthas minimizarán el efecto del Nombre en el cantor.

¿Qué es la ignorancia? La ignorancia es de tres tipos: primero está la ignorancia del Nombre, cuando la jîva no conoce la naturaleza espiritual del Santo Nombre que ha aceptado; esta ignorancia, como la niebla, conduce a la oscuridad. En segundo lugar, una persona que ignora que Krsna es el Señor Supremo, seguirá la adoración de los semidioses y el sendero de la piedad material.
En tercer lugar, el que es ignorante de la naturaleza trascendental de su propio ser, jîvâtma, una parte infinitesimal de Krsna y su mundo; se refugia en el mundo temporal y de la ilusión. Así permanecerá
eternamente en la ignorancia”.

Cuando el Señor hubo terminado, Hari Dâs dijo: “Hoy soy muy afortunado porque el mismo Señor Supremo, Srî Caitanya, escuchará acerca del Santo Nombre”.

Hari Dâs explicó primero acerca de la ignorancia:

“Tener conocimiento significa saber que Krsna es el Señor, que las entidades vivientes son sus sirvientes y que el mundo material es una manifestación densa, inconsciente o un subproducto del
Señor. La persona que no conoce claramente la naturaleza de estos principios y sus relaciones, vive bajo la sombra de la ignorancia. Esta es una causa de nâmâbhâsa o el cubrimiento de sol del Santo Nombre puro, por lo cual no se pueden sentir todos sus efectos.

En realidad, la niebla de la ignorancia simplemente cubre el ojo de la entidad viviente individual en una posición localizada; tal como el sol se hace visible solamente desde la posición relativa del individuo bajo la nube, pero realmente nunca está cubierto. Así, el Santo Nombre nunca está cubierto, porque no es diferente de Krsna y es eternamente trascendental y puro. Los efectos totales están disminuidos para la gente que tiene sobre sus ojos la nube de los anarthas y la niebla de la ignorancia.

¿Qué son los anarthas? Estos son calificados como la sed por los objetos materiales (asat trsnâ), miseria del corazón (hèdaya-daurbalya) y ofensas (aparâdha).

La categoría de la sed por los objetos materiales está dividida así: codicia por los objetos materiales en este mundo, codicia por los placeres sensuales celestiales en la próxima vida, codicia por los poderes místicos del yoga y el deseo de liberación en el brahman.

La debilidad del corazón se puede analizar como un apego a las cosas efímeras no relacionadas con Krsna: el engaño, la envidia por el progreso de alguien, y el deseo de prestigio y fama.

La ofensa o aparâdha se puede dividir en: ofensa al Santo Nombre, ofensas a Krsna mismo (sevâ aparâdha), ofensas a los devotos de Krsna y ofensas a las otras entidades vivientes. Por estas ofensas, la influencia del Santo Nombre llega a obstruirse y la naturaleza trascendental del Santo Nombre no se manifiesta.

La entidad viviente continuará bajo la sombra de nâmâbhâsa, tanto tiempo como permanezca ignorante del sambandha tattva, los aspectos básicos concernientes a la jîva, a Dios y a la naturaleza
material y su relación mutua. Sin embargo, cuando el estudiante se refugia en un guru fidedigno, por la fuerza de su eficaz práctica espiritual, él puede quitar las obstrucciones que bloquean el sol del Santo Nombre. Cuando las nubes y la niebla se disipan, el brillante sol del Santo Nombre se hace visible y confiere al devoto el tesoro del amor de Dios. Después de que el guru fidedigno entrega el sambandha jñâna, instruye al discípulo en la práctica de cultivar el Santo Nombre (sâdhana bhakti). Esto se llama abhidheya o proceso. Mediante este proceso específico el Nombre mostrará su influencia y desterrará los anarthas. Finalmente, la jîva realiza la meta de la vida, el amor por Dios, y en esa posición continúa su función de cantar el Santo Nombre en absoluta bienaventuranza espiritual (prema).

La ignorancia del conocimiento correcto se explica como sigue: la entidad viviente se refugia en el guru fidedigno, y con genuina fe recibe el conocimiento correcto acerca de Krsna, el alma espiritual,
la naturaleza material y la relación de los tres, de acuerdo a las escrituras. Krsna es el Señor eterno y las entidades vivientes son sus eternos sirvientes, unidos al Señor por el lazo de prema o amor. Esta relación de la jîva con Dios en prema bhakti, también es eterna. Esta es la naturaleza constitutiva de la entidad viviente, la cual solamente tiene que ser descubierta. No obstante, cuando la jîva olvida que es la eterna sirviente de Kèëòa, entra en el mundo material buscando la felicidad. Pero este universo
de ilusión es la casa de prisión para las jîvas, que actúa como el proceso curativo o reformador que castiga a las jîvas por apartarse de Krsna. El mundo material tiene como propósito ser un lugar de
purificación.

Mediante la misericordia de los devotos vaisnavas puros del Señor, si la jîva acoge el Krsna nâma con el conocimiento correcto de sambandha, entonces alcanzará ciertamente el gran tesoro de prema, la actividad perfecta de la entidad viviente. En ese momento, incluso hasta la liberación de emerger dentro de la refulgencia del Señor se hace detestable. Pero mientras el conocimiento trascendental
de sambandha no sea aceptado, permanecen los anarthas y la ignorancia, y la persona continuará en la plataforma de nâmâbhâsa. Aunque la persona cante, el efecto es limitado.

A pesar de ello, aun el cantar en el estado de nâmâbhâsa es considerado muy auspicioso. Se considera que es la actividad piadosa superior, ya que, mediante la acumulación de actividad nâmâbhâsa se gana, con el tiempo, la fe para aceptar el servicio devocional apropiadamente. Se considera que nâmâbhâsa es superior a las actividades del yoga, el sacrificio, las normas de varnasrama, las austeridades etc., porque conduce a la senda del bhakti puro.

Los procesos de yoga, las austeridades, etc., a menos que se combinen con algunas actividades del bhakti, nunca conducirán a éste.

¿Cuáles son los efectos de cantar en nâmâbhâsa? Al cantar en nâmâbhâsa, todos los efectos pecaminosos son destruidos y se puede lograr la liberación del mundo material. Todos los efectos de Kali yuga son vencidos. Al cantar en este estado, todas las ansiedades se alejarán y se podrá obtener paz. Aun las influencias de los fantasmas, demonios, espíritus y planetas desfavorables se anulan también. Incluso los habitantes de los planetas infernales pueden alcanzar liberación al cantar en nâmâbhâsa, porque nâmâbhâsa destruye los efectos de las actividades pecaminosas ya cometidas (prârabdha karma). Por esta razón, nâmâbhâsa es aún más poderoso que los Vedas y los lugares sagrados, pues supera todas las actividades piadosas materialistas de karma-kanda.

Debido a que el Santo Nombre está investido con todas las energías trascendentales de Krsna, al cantar, aun en nâmâbhâsa, se pueden alcanzar las metas de dharma, artha, kama y moksa, los deseados objetivos del varnasrama. Este cantar puede entregar la posición de felicidad en el universo material. Es el único refugio de los desamparados. Se puede llegar a los límites del planeta
Vaikuntha mediante este canto, y las escrituras recomiendan el Nombre como el proceso para Kali yuga en particular.

Nâmâbhâsa como actividad piadosa sin intención, se puede clasificar en cuatro especies: sânketyam, pârihâsyam, stobham y hela.

Cantar en sânketyam, o indirectamente, significa cantar el nombre Visnu o Krsna con una concepción materialista específica, o cantar el Santo Nombre sin intención, mientras se piensa en algún otro objeto con el mismo sonido. Un ejemplo de la primera clase es Ajamîla, quien pronunciaba el nombre de su hijo, que por coincidencia se llamaba Nârâyana. Él cantó el nombre de Visnu, pero con la intención de llamar a su hijo; sin embargo, fue salvado de los yamadûtas y alcanzó el planeta Vaikuntha. Un ejemplo de la segunda clase de sânketyam, es el yavana que canta ‘hârâm’ cuando se está muriendo, porque las sílabas ‘hâ’ y ‘râm’ están presentes formando un nombre de Visnu accidentalmente. Esta persona alcanza la liberación porque este tipo de nâmâbhâsa es el menos ofensivo, y el poder del Santo Nombre permanece intacto en alto grado.

Alguien que pronuncia el nombre del Señor en pârihâsyam, una modalidad en chiste, como lo hizo Jarâsandha, también cruza sobre el mundo material. Pronunciar el Nombre en pârihâsyam o en mofa, como lo hizo Sisupâla, puede también cortar las cadenas de la existencia material. Pronunciar el Nombre en hela o desatención, también trae beneficio. Los mlecchas alcanzan la liberación mediante todos los tipos de nâmâbhâsa.

Estos tipos de nâmâbhâsa: coincidencia, broma, mofa y desatención, por carecer de fe real en Krsna, están situados en los sistemas inferiores de nâmâbhâsa. Por otra parte, si uno tiene genuina fe en Krsna y sigue el Santo Nombre mientras los anarthas están aún presentes, ese estado es llamado sraddhâ-nâmâbhâsa.

Si aún cantando en nâmâbhâsa, sin devoción, se puede alcanzar la liberación, ¿cómo describir los resultados de cantar en nâmâbhâsa con fe? Al cantar en nâmâbhâsa se puede lograr todo, excepto
prema.

Si se llega al punto de sraddhâ-nâmâbhâsa, los anarthas se irán rápidamente y el Nombre puro será revelado. Cantando el Nombre puro, suddha-nâma, ciertamente, la jîva alcanzará prema muy pronto. Se puede concluir por lo tanto, que el nâmâbhâsa mismo no puede dar Krsna prema; pero mediante el progreso de este estado al estado de suddha-nâma, mediante el seguimiento de las reglas de sâdhana, como sean establecidas por el guru, se puede lograr amor por Dios.

Al no cometer nâma-aparâdha, nâmâbhâsa es digno de alabanza y es considerado, incalculable número de veces, mejor que karma o jñâna, porque una persona con tal nâmâbhâsa eventualmente
obtendrá fe y esa semilla de fe se desarrollará entonces en atracción y gusto por Krsna, lo cual conducirá al estado de suddhanâma y luego a prema.

Âbhâsa significa una luz lánguida, una imagen indirecta. Es de dos clases: luz reflejada y luz obstruida. Similarmente hay dos tipos de fe lánguida: fe reflejada o distorsionada y sombra o fe parcial. De la fe parcial llega el nublado nâmâbhâsa, que se desarrolla en el Nombre puro y amor por Dios, con el tiempo. Esto está clasificado como nâmâbhâsa real. Así como las nubes obstruyen la plena brillantez del sol, así las nubes de los anarthas y la niebla de la ignorancia en el corazón de la jîva, sólo permiten que entre una difusa luz del Nombre.

Aun teniendo la oportunidad de seguir la fe pura, otras entidades vivientes siguen una fe distorsionada, la cual se compara con la luz reflejada del agua. La luz es rota y la imagen no queda intacta. Cuando la gente de fe distorsionada recibe el Santo Nombre, el Nombre que ellos siguen también es distorsionado; tal gente se caracteriza por el deseo profundamente arraigado de disfrute y liberación y se esfuerzan día y noche por satisfacer sus deseos. Como tal gente usa el Nombre, puede parecer que tiene fe en él, pero esto no es fe real. Si la jîva sigue el Nombre con esa fe, no
importa cuanto tiempo continúe, no podrá alcanzar la purificación, sino que permanecerá continuamente en ese mismo estado pervertido. En cambio, tal práctica generalmente conduce a
la mentalidad mâyâvâda y finalmente el sujeto se vuelve engañador. Dicha persona piensa que el Santo Nombre es solamente un medio para un fin más elevado, y por tal mentalidad se pierde el
poder del Nombre y su gloria. El único resultado es la ofensa o aparâdha.

Aquí está la diferencia real entre nâmâbhâsa, en donde los efectos del Nombre se sienten, pero en forma difusa, debido a la obstrucción, y el nâmâbhâsa distorsionado. En el nâmâbhâsa real, se pueden
generar muchos anarthas de la ignorancia y la debilidad del corazón, pero todos estos efectos pueden ser disipados mediante el continuo cantar del Nombre. Sin embargo, en el nâmâbhâsa distorsionado, que nace del conocimiento engañador, las ofensas simplemente aumentan. Esto no se llama nâmâbhâsa, sino nâma-aparâdha.

Los mâyâvâdîs consideran que Krsna, su Nombre, su forma, su lîlâ y cualidades, son falsos y perecederos. En esta tierra, ellos nunca recibirán el amor por Dios, porque tal sendero conduce en
la dirección opuesta de la senda del servicio devocional o bhakti.
Así no puede haber compromiso real entre los dos senderos. La filosofía mâyâvâda es considerada como el enemigo del bhakti y sus seguidores son considerados los más grandes ofensores. Realmente el Santo Nombre del Señor, con toda su potencia, nunca sale de la boca de esta gente porque aunque se escuchen muchas sílabas, el Santo Nombre del Señor trascendental no reside allí. El mâyâvâdî que canta el Nombre de esta manera, simplemente va al infierno, porque él piensa que el Nombre es material y temporal. Mientras canta el Nombre, el mâyâvâdî está deseando disfrute y liberación, y al estar tan decepcionado y cantar por un motivo, sólo recibe dolor para todos sus problemas.

Si por la misericordia de los devotos, él puede abandonar la aspiración de bhukti y mukti y aceptar su posición como sirviente de Krsna, estando arrepentido y obediente, puede recibir el Nombre real y realizar el verdadero sambandha-jñâna. Entonces, por el constante cantar del Nombre, vendrán lágrimas a sus ojos, llegará la misericordia inherente al Nombre y su verdadera naturaleza, prema-bhakti, se hará manifiesta.

Pero el mâyâvâdî, que sostiene que Krsna y la posición de la jîva como sirviente de Kèëòa son temporales e imaginarios, es un ofensor del Nombre y habita en el profundo agujero del infortunio.

Puesto que el Nombre es un árbol de deseos, le concede al mâyâvâdî su deseo de emerger en la refulgencia del Señor: entre los cinco tipos de liberación, sâyujya o el emerger, concede el alivio de los dolores del océano material, pero también extingue la identidad propia.

Los hombres ilusionados, pensando que habrá felicidad en ese estado, reciben solamente esta sombra de felicidad; porque en ese estado, al olvidar completamente a Krsna, no pueden obtener servicio en la bienaventuranza y el conocimiento eternos, la perfección de la vida. Si la jîva no tiene bhakti ni amor por Krsna, ni constante fe y convicción en Krsna, ¿cómo puede lograr felicidad real y eterna?

En resumen, alguien que se halla en el estado de nâmâbhâsa no acepta la filosofía mâyâvâdî ni tiene su corazón debilitado o contaminado por su influencia. La gloria plena del sol no es visible cuando está cubierto por las nubes, pero cuando las nubes se retiran, el sol brilla en toda su gloria. Así, cuando una persona recibe el conocimiento de la naturaleza real del Nombre, por la misericordia del guru, cuando la ignorancia y los anarthas que causan la pena se disipan mediante el sambhanda-jñâna y sâdhana del canto propio, ese nâmâbhâsa se puede transformar en suddhanâma, en cuyo estado se recibirá la plena brillantez del Nombre en la forma de prema.

Por lo tanto, quien cuidadosamente evita la compañía e influencia de los mâyâvâdîs, se refugia en el Nombre puro y sirve con amor, llegará a estar plenamente satisfecho en total perfección. Esa es la instrucción del Señor. Quien acepte esta instrucción es un alma afortunada y quien la rechace es un pícaro que no será liberado durante cien millones de nacimientos. Para establecerlo de otra manera, la jîva simplemente deberá dejar la mala asociación y refugiarse a los pies de loto del Señor Caitanya. Fuera de los pies de Mahâprabhu, fuera de su misericordia, no hay otra manera”.

Así concluyó Hari Dâs Ùhâkur su explicación de nâmâbhâsa:

Alguien que tome refugio a los dos pies de Hari Dâs, cantará incesantemente su glorificación del Nombre: Hari-nâma-cintâmani.

lunes, 27 de octubre de 2014

LA LITERATURA VÉDICA: TRADICIÓN y TRANSCENDENCIA por Visuddha Sattva Das - part 4

Los Itihasas se consideran literaturas védicas suplementarias, e incluyen el Mahabharata y los Puranas. Los Itihasas son los Puranas. El Mahabharata y el Ramayana son las dos grandes epopeyas históricas, los dos monumentos de la Literatura de la India. Debido a que los rituales védicos son complejos o difíciles de entender, y el Vedanta-sutra está comprimido y es de carácter muy filosófico, los Itihasas o Historias presentan el conocimiento védico en la forma de narraciones, relatos e incidentes históricos.


El Mahabarata

El Mahabharata, el poema más extenso de la literatura mundial, es la epopeya de la cultura védica y la historia del antiguo imperio de la India. La narración describe las acciones de los grandes personajes heroicos de Bharata, el antiguo nombre de la India. Literalmente, el Mahabharata es “la historia de Bharata-varsa, el reino más grande y de mayor esplendor”. La obra está dividida en 18 parvas o Cantos, que contienen unos 110.000 versos, con breves pasajes en prosa intercalados, por lo cual se ha dicho que consta casi de 200.000 versos.

En uno de los capítulos del Mahabharata se encuentra este diálogo entre Krishna y Arjuna, el cual se incluye como el episodio más importante. En síntesis, esta obra relata como los Pandavas o Panduidas, los cinco piadosos hijos del rey Pandu, luchan y vencen a la dinastía demoníaca del bando opuesto de sus primos, conocidos como los Kurus o Kauravas, los hijos de Dhrtarastra, quienes engañaron a los cinco hermanos Pandavas, arrebatándoles el trono y exilándolos vilmente al bosque.

El Mahabharata relata los eventos causantes de la actual era de Kali. Fue al comienzo de esta era , unos cincuenta siglos atrás (5.000 años) cuando Krishna explicó el Bhagavad-gita a Su amigo y devoto Arjuna. Krishna le cantó a Arjuna los versos del Bhagavd-gita antes de que comenzara la guerra fraticida entre los cien hijos del rey ciego Dhrtarastra, y sus primos, el bando oponente de los Pandavas, que eran los hijos del rey Pandu. Dhrtarastra y Pandu eran hermanos y ambos pertenecían a la dinastía Kuru, la cual descendía del gran rey Bharata, que gobernó a la antigua India, y de cuyo nombre proviene el título del Mahabharata.

Esta gigantesca epopeya es venerada en toda la India y no tiene comparación con ninguna obra literaria de Occidente. La Ilíada y la Odisea, las dos grandes narraciones clásicas griegas escritas por el poeta Homero, no pueden compararse a la riqueza y la vastedad del Mahabharata y el Ramayana. El carácter sublime del Mahabharata y el Ramayana, las dos grandes obras épicas de la India, refleja la excelencia que alcanzó su literatura en un época en que el Occidente aún se encontraba en la barbarie.

La estructura de los versos del Mahabharata es de cuatro líneas, son slokas en forma de cuartetos, para ser cantado según cierta métrica. El Harivamsa, uno de los últimos apéndices de la obra, trata ampliamente de la vida y la genealogía de Krishna. La tradición adjudica su autoría al sabio Vyasadeva, el compilador de los Vedas. El vivió en Badarika-asrama un lugar sagrado en los Himalayas, donde escribió la historia. El Mahabharata fue contada a sus discípulos y estos la trasmitieron a los demás.

El contenido de la obra es extenso y diverso. En muchas ocasiones, cuando se piensa en un inminente desenlace de la acción, surgen episodios imprevistos para recomenzar una nueva serie de aventuras que se entrelazan entre las historias de héroes y heroínas. En la trama, los personajes se ven a menudo envueltos en grandes vicisitudes de las que suelen salir airosos, incluso con la ayuda de poderes divinos, mágicos y milagrosos. En su abigarrada y fantástica narrativa, sobresalen las historias de guerra y romance, envueltas entre bondad y dulzura, o amenazadas por intrigas y fuerzas malignas.

La historia de los Pandavas y otros grandes devotos del Señor se describe en sus 18 extensos capítulos (parvas). Estos capítulos llevan los nombres de los personajes principales, salvo el primero (Adi Parva) y los finales:

Adi Parva,
Sabha Parva,
Vaba Parva,
Virata Parva,
Udyoga Parva,
Bhisma,
Dona,
Karna,
Salya,
Sauptika,
Stri,
Santi,
Anusasana,
Asmamedha,
Asramarasika,
Mausala,
Mahaprasthanika, y
Svargarohanika Parva.

El Bhagavad-gita está incluido en el Bhisma Parva, el capítulo que lleva el nombre del poderoso Bhima, el “abuelo” a quien todos los guerreros Pandavas veneraban por su gran rectitud y virtuosa conducta.

Debido a la elevada moralidad que se desprende de sus historias, rasgo tradicional del carácter indio, las narraciones del Mahabharata han atraído poderosamente la atención popular, y han sido llevadas masivamente al cine, una de las distracciones casi exclusivas del pueblo indio en la actualidad. Sin embargo, son deplorable las deformaciones de la obra que han sido presentadas por los interventores de las historias, ya de por sí abundantes, al introducir repeticiones, deformaciones y relatos tediosos y monótonos, que nada tienen que ver con el auténtico contenido del Mahabharata original.

Antes de dar un ajustado resumen del Mahabharata, es conveniente conocer la antesala histórica y los prolegómenos del escenario en que se desarrolla la obra. Con su visión divina, Vyasa vio aparecer a los semidioses para cooperar en los asuntos de la creación. El vio todos los elementos materiales, junto con las divisiones del tiempo, los años, las estaciones y los días. También distinguió las antiguas dinastías regentes de esta tierra descendientes de los semidioses.

Bhisma nació en la dinastía Chandra-vamsa, que proviene del dios de la luna. Después que Ganga, la madre de Bhisma, ascendió al cielo, su padre quiso casarse nuevamente. Satyavati deseaba ser su esposa e insistió que sus propios hijos debían heredar el reino. Por lo tanto, Bhisma renunció a su demanda del reino y tomó un voto de celibato. Debido a la gratitud, el padre de Bhisma prometió que Bhisma moriría sólo cuando él lo deseara.

Vicitravirya, el medio hermano de Bhisma, se volvió rey en el transcurso el tiempo, pero murió sin tener hijos. Debido a que no había heredero al trono, Satyavati le pidió a su hijo Vyasa (quien había nacido antes de su matrimonio con el padre de Bhisma), que tuviera hijos con las viudas de Vicitravirya. Vyasa engendró así a Dhrtarastra, Pandu y Vidura. Debido a que Dhrtarastra nació ciego y Vidura nació de una sirvienta, Pandu se convirtió en rey. El participó en grandes batallas y conquistó muchas tierras. Pandu quiso finalmente descansar, y fue al bosque con sus esposas, Kunti y Madri, y allí el rey incurrió en una maldición que le impidió engendrar hijos. Pero sus dos esposas se unieron con semidioses y tuvieron de ellos cinco hijos, los cuales fueron considerados descendencia del rey Pandu. Esta es una apretada síntesis. Pero veamos como sucedieron los eventos más detalladamente.

La célebre y heroica figura de la reina Kunti, la esposa del rey Pandu y esposa de sus cinco ilustres hijos, los Pandavas, emerge de esa explosiva era en la historia de la India antigua, y merece una especial consideración. Ella fue una de las figuras centrales de un complejo drama político que hace cincuenta siglos culminó en la guerra de Kusuksetra, un gran holocausto cuyo preludio es descrito en el Mahabharata, del cual se dará a continuación una descripción resumida.

Dhrtarastra era el hermano mayor de Pandu, y era ciego de nacimiento. Debido a esa incapacidad física, no pudo ocupar el trono, y coronó a Pandu, su hermano menor. Algún tiempo después de que Pandu ascendiera al trono, Dhrtarastra se casó con Gandhari y engendró cien hijos, que formaron la familia gobernante de la dinastía Kaurava, siendo el mayor de ellos el ambicioso y cruel Duryodhana. Los hijos de Dhrtarastra formarían uno de los bandos protagonistas en la batalla de Kuruksetra Krishna cantó el Bhagavad-gita, y eran también llamados los Kurus (Kauravas).

Entretanto, el coronado rey Pandu se casó con Madri y Kunti, la hija del rey Surasena, el jefe de la gloriosa dinastía Yadu. Kunti se llamaba originalmente Prtha, y estaba dotada de una gran belleza e ideal carácter. Ella era muy religiosa y virtuosa, y poseía una bendición especial. Siendo niña, su padre Surasena la había dado en carácter de adopción a su primo y cercano amigo Kuntibhoja (de ahí el nombre de Kunti), quien no tenía hijos. En la casa de su padre adoptivo, Kunti tenía como tarea velar por el bienestar de los invitados. Un día, se apareció allí el poderoso sabio y místico Durvasa, quien estuvo fue complacido con el desinteresado servicio que le prestó Kunti como ilustre huésped. Como Durvasa era un gran yoghi vidente del futuro, sabía Kunti tendría dificultades en tener hijos, y le dio la bendición de poder invocar a cualquier semidiós y tener descendencia con el devata que prefiriera.

Después que Kunti se casó con el rey Pandu, este recibió una maldición que le impedía engendrar hijos. Debido a eso, Pandu renunció al trono y se retiró al bosque con sus dos esposas, Madri y Kunti. En el bosque Pandu le pidió a Kunti que concibiera tres gloriosos hijos, usando la bendición especial que ella había recibido del gran místico Durvasa Muni. Kunti invocó primero al semidiós Dharma, quien es el regente de la religión. Tras adorarlo y repetir debidamente un mantra invocativo que le enseñó Durvasa, Kunti tuvo relaciones con Dharma, y de esa unión nació un niño. Cuando él nació, una voz misteriosa de ignoto origen dijo: “Este niño se llamará Yudhistira, y será muy virtuosos. Será espléndido, decidido, renunciado y famoso en todo el mundo.”

El rey Pandu, el verdadero esposo de la reina Kunti, se sintió bendecido con el virtuoso hijo Yudhistira. Entonces le pidió a Kunti un hijo que tuviera una gran fuerza física. Kunti invocó a Vayu, el semidiós del viento, el cual engendró con ella al poderoso Bhima. Al nacer, la voz sobrenatural dijo: “Este niño será el más poderoso de todos los hombres fuertes.”

Pandu consultó luego con los grandes sabios ascetas del bosque (aranaukyas), y por su consejo le pidió a Kunti que cumpliera durante un año votos de austeridad (tapasya). Al concluir ese período, Pandu le dijo a Kunti que Indra, el rey del cielo estaba complacido con ella, que lo invocara y concibiera un hijo con él. Entonces Kunti invocó a Indra, con quien engendró al príncipe Arjuna. Cuando este nació, resonó en el espacio la misma voz celestial: “¡Oh, Kunti!, este niño será tan fuerte como Kartavirya y Sibi (dos poderosos reyes de la ápoca védica) y tan invencible en la batalla como el mismo Indra. El difundirá tu fama por todas partes y poseerá muchas armas divinas.” Así que, por la bendición concedida por Durvasa Muni, los tres hijos que Kunti tuvo con los semidioses fueron Yudhistira, Bhima y Arjuna.

Madri, la esposa menor de Pandu, tuvo posteriormente dos hijos gemelos, llamados Nakula y Sahadeva. Estos cinco hijos de Pandu— Yudhistira, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva—, fueron conocidos como los Pandavas. Pero como Pandu se había retirado del trono y exilado en el bosque, su hermano mayor, el ciego Dhrtarastra, había asumido temporalmente la dirección del reino, hasta que Yudisthira, el hijo mayor de Pandu, tuviera la edad indicada. Por eso Pandu le había pedido a Kunti que engendrara tres hijos poderosos, con la intención de que aseguraran la continuidad de un piadoso reinado, lo cual le correspondía al primogénito Yudhusthira, el más virtuoso. Sin embargo, mucho antes de ese momento, Pandu murió aún siendo joven como resultado de la maldición que había recibido (incidente que no se explicará en este resumen porque alargaría su extensión). Siguiendo la tradición védica del rito de sati, su esposa Madri también murió con el rey Pandu, entrando con él en la pira funeraria. Ese incidente dejó a los cinco Pandavas bajo el cuidado de la reina Kunti.

La reina Kunti, no podía gobernar porque de acuerdo a la antigua cultura védica, las mujeres no ocupaban cargos de gobierno. La sucesión del trono le correspondía legítimamente al piadoso Yudisthira por ser el hijo mayor de Pandu y Kunti. Pero él aún no podía heredar el trono debido a su corta edad, así que el reino quedó temporalmente a cargo de Dhrtarastra, el hermano de Pandu y tío de los cinco pequeños Pandavas.

Dhrtarastra había gobernado el reino el reino en nombre de Pandu con la ayuda y la guía de Bhisma. Al morir el rey Pandu repentinamente junto con Madri, sus hijos eran todavía muy pequeños. Tras la muerte de Pandu, los sabios que vivían en el bosque donde el rey se había retirado, llevaron a Hastinapura (la sede de la corte Kaurava, cerca de la actual ciudad de Delhi) a los cinco jóvenes príncipes y a Kunti. La familia real y los súbditos se alegraron de ver a los Pandavas. Presentando la madre y los hijos a la familia real, los sabios dijeron: “Estos muchachos son vuestros hijos, hermanos, y bienquerientes seguidores, porque ellos son los hijos de Pandu.” Entonces, por su poder místico, los sabios desaparecieron.

Los cinco niños, que habían crecido en el bosque bajo el cuidado de los santos ascéticos, fueron entrenados en Hastinapura al estilo real, bajo la guía de su tío Dhrtarastra y del noble Vidura, quien era medio hermano de Pandu. Los hijos de Dhrtarastra y de Pandu crecieron así en la misma familia real. Todos fueron entrenados militarmente por el experto Drona, su maestro de armas. Ellos también fueron instruidos y aconsejados por Bhisma, el venerado “abuelo” del clan. Los hijos de Pandu comenzaron el estudio de losVedas, así como otros temas y ciencias especiales. Yudhisthira, el mayor, era admirado por su pureza y su virtud. Su hermano Bhima era famoso por su determinación y u gran fuerza. Arjuna por su coraje y su experticia militar. Y los gemelos de Madri, Nakula y Sahadeva, por su humildad.

Debido a que en Dhrtarastra se despertó la codicia por ganar el poder y el vasallaje sobre los demás, actitud típica del corazón contaminado por la maldad y los deseos mundanos, él creyó ser el rey verdadero, en vez de un gobernante temporal en nombre de Yudhisthira, el hijo mayor de Pandu. Debido a ello, hubo dificultades en la transferencia del poder monárquico, aunque Dhrtarastra había reconocido que el reino le correspondía al primogénito Yudhisthira. Se dejó manipular por Duryodhana, su hijo mayor, que deseaba ascender al trono el lugar de Yudhisthira. Debido a su envidia, comenzó a intrigar en contra de los Pandavas con el consentimiento de su débil y vacilante padre Dhrtarastra, lo cual causó muchos sufrimientos a los hijos de Pandu.

Debido a la contaminación y los enredos de la naturaleza material, los hijos del rey Dhrtarastra, y sobre todo el mayor, Duryodhana, comenzaron a envidiar y odiar a sus primos. Dhrtarastra no sólo era ciego sino también malintencionado y quería que sus hijos heredasen el reino en lugar de los Pandavas, a cuya potestad debía pasar cuando Dhrtarastra muriera. Queriendo apoderarse para siempre del trono, Duryodhana planeó matar a los Pandavas. Sucedieron así una serie de intrigas entretejidas por el poder real. Los cueles eventos obligaron a la huida de los Pandavas a causa de ser hostigados por su tío Dhrtarastra y sus malintencionados hijos, quienes en Hastinapura atentaron varias veces contra sus vidas, llegando incluso a llevarlos a un palacio en las afueras, donde trató de matarlos incendiando la construcción. Duryodhana le había dado veneno a Bhima. Después construyó el palacio inflamable (de laca) para quemar a los Pandavas y a su valiente madre Kunti, quien sufrió en compañía de sus amados hijos la crueldades de Duryodhana.

Los Pandavas y su madre Kunti, siempre habían podido salir ilesos de las maldades de Duryodhana debido a que se estaban bajo la amorosa protección de su primo, el Señor Krishna, que se había encarnado para realizar Sus pasatiempos terrenales como hijo de Vasudeva, el hermano de Kunti. Tal como el Señor Krishna declaró luego a Arjuna en el Bhagavad-gita, quien contaba con Su divina protección nadie podía inflingirle ningún daño. El astuto Duryodhana, que era sagaz y vil político, quitó a los Pandavas su reino y su libertad, lo cual tramó mediante engaños en una apuesta de un juego, donde los Kauravas insultaron a Draupadi, la esposa de los Pandavas, obligándolos a pasar trece años de exilio en el bosque, para gran pesadumbre de su madre Kunti.

Las circunstancias de cómo fue tramado ese juego fueron las siguientes. Duryodhana era muy astuto y fraguó con sus hermanos un plan malévolo. Desafió a los Pandavas a un juego para exponer su reino, una costumbre que en la cultura védica solían practicar la casta de los kshatryas, los guerreros y gobernantes. En el transcurso de la contienda, él y sus hermanos agarraron a Draupadi, la ejemplar esposa de los Pandavas, ofendiéndola gravemente al tratar de despojarla de sus vestidos ante los reyes y príncipes que estaban presenciado el juego. La intervención providencial de Krishna salvó la deshonra de Draupadi. Cuando los hijos de Drhtarastra tiraban de las vestiduras que la envolvían, la tela del sari de Daupadi (la tradicional prenda femenina que usan las mujeres en la India) nunca se agotaba, porque Krishna suministraba más y más tela, y así ella nunca quedó desnuda.

El juego estaba manipulado y mediante argucias se usurpó a los Pandavas de su reino, condenándolos además a trece años de exilio. Los Pandavas pudieron escapar con la ayuda de su tío Vidura, y vivieron de incógnito hasta que sintieron que podían regresar a salvo a su capital.

Durante su exilio pasaron muchas cosas, y la que cabe destacar es la siguiente historia: Los Pandavas pretendieron la mano de la princesa Draupadi con quien querían casarse. El candidato que sería elegido tenía que pasar una prueba de coraje y destreza, atravesar con una flecha un blanco extremadamente difícil. De todos los aspirantes de la realeza convocados, sólo Arjuna era capaz de realizar esa acción casi imposible. Los perdedores estaban furiosos, pero Bhima y Arjuna los vencieron en una gran batalla, y desde entonces Arjuna fue reconocido como el mejor arquero. Debido a una bendición previa, Draupadi no sólo se casó con Arjuna, sino también con sus cuatro hermanos. Y así llegó a ser la esposa de los cinco Pandavas.

Los Pandavas soportaron estoicamente el agravio de Duryodhana quien usurpó su reino. Toleraron haber sido expulsados al bosque por trece años. Pero cuando se cumplió el plazo, regresaron a Hastinapura para reclamar su reino, el cual les fue negado. Los Pandavas optaron por cumplir su deber como administrados solicitando cinco pueblos. Pero el arrogante Duryodhana les dijo que no les daría ni el terreno para un alfiler. Tras infructuosos intentos para solventar las hostilidades, Yudhistira envió a Krishna a Hastinapura para que tratara de que les fuera devuelto el reino a los Pandavas por medios pacíficos. Krsna aceptó ser el mensajero de los hijos de Pandu y fue a la corte de Duryodhana a pedir la paz, pero este rechazó la solicitud y con ello no se pudo evitar la guerra. Los virtuosos Pandavas habían sido muy tolerantes, pero llegando las cosas a este punto, no podían evitar el enfrentamiento. Así comenzaron a formarse los bandos principescos, unos a favor de los Pandavas y otros a favor de Kurus, los hijos de Dhrtarastra.

Grandes guerreros se dispusieron entonces en dos bandos para una gran batalla, con el fin de poner a Yudhistira en el trono, o para oponerse a él. A excepción de Krishna, los Pandavas y unos cuantos guerreros, nadie sobreviría a la gran masacre de la lucha que duró dieciocho días, en la histórica llanura de Kuruksetra, cerca de Hastinapura, donde los Kurus (Duryodhana y sus hermanos) fueron arrasados.

Estando Draupadi casada con los Pandavas, su padre los apoyó con su ejército. El sabía que habían salido ilesos del incendio y querían regresar para reclamar justamente el reino de su padre, Maharaja Pandu. Dhrtarastra quería darle el trono a su hijo Duryodhana, pero para evitar una disputa el dividió el reino en dos. Khandava-prastha, la parte que correspondió a los Pandavas, había sido una vez la capital de los Kurus, pero la maldición de unos sabios la había convertido en una tierra baldía. Sin embargo, con la ayuda de su amigo Krishna, los Pandavas pronto convirtieron a Khandava-prastha en una tierra fecunda y opulenta. Debido a que era tan bella como Indraloka, el reino celestial gobernado por Indra, ellos la renombraron como Indraprastha.

Una vez, mientras visitaba Dvaraka, la capital donde reinaba Krishna, Arjuna se enamoró de Subhadra, la encantadora hermana menor de Krishna, quien también se enamoró de Arjuna. Con el consentimiento de Krishna, Arjuna se escapó con ella. De regreso a Indraprastha, Subhadra dio a luz a hijo, Abhimanyu. La historia continua, y este breve recuento se da para ubicar el previo escenario del Mahabharata.

Las siguientes narraciones se centran en la batalla entre los Kurus y sus primos, los hijos de Pandu. Esta sangrienta contienda duró 18 días y se realizó en el campo de Kuruksetra, considerado un lugar santo de peregrinaje, próximo a la actual ciudad New Delhi (la antigua Hastinapura del período védico y capital del reino). El Bhagavad-gita—“El Canto del Bienaventurado Señor Krishna (Bhagavan)”—,se manifestó en ese campo de batalla, y en su primer capítulo se describen los ejércitos de los dos bandos que lucharon en esa contienda épica. Sri Krishna era pariente de Arjuna, y fue el auriga que condujo su carruaje en medio de esa batalla. El Gita contiene 700 versos en 18 capítulos que tratan de temas fundamentales del conocimiento trascendental, y Krishna explicó un capítulo cada día en forma de slokas cantados en sánscrito en versos de cuatro líneas, en dos dísticos, de acuerdo a la misma métrica del Mahabharata.

La figura de Krishna ejerce un rol central en todo este episodio. Sri Krishna no era un hombre ordinario, sino el mismo Dios supremo que había descendido en la Tierra con un propósito establecido. Su misión es restablecer el dharma (la religiosidad), aniquilar a los impíos, y ejecutar maravillosos pasatiempos con sus íntimos asociados. En el papel de príncipe de una dinastía de esa época, en Dvarpa-yuga, Krishna era también sobrino de la reina Kunti, la esposa de Pandu.

Los Pandavas eran piadosos y reconocían la posición suprema de Krishna como Dios, pero no así los malvados hijos de Dhrtarastra. Debido a Su posición divina, Krishna no quiso luchar en la batalla, pero estuvo dispuesto a participar de acuerdo al deseo de los oponentes. Quien quisiera tenerlo en su bando contaría con su propio ejército, pero el bando adversario sólo tendría a Krishna como ayudante y consejero. El político sagaz que era Duryodhana se quedó con las fuerzas armadas de Krishna, mientras que los Pandavas se complacieron en tener a Krishna como su protector y consejero.

Krishna se convirtió así en el auriga o cochero del gran guerrero Arjuna, y se encargó personalmente de conducir su cuadriga, jalada por cinco hermosos caballos blancos, la cual condujo al centro de la batalla en el campo de Kuruksetra. En medio de los dos ejércitos que iban a luchar, Krishna le cantó (instruyó) elBhagavad-gita a su amigo y devoto Arjuna. Tal es la escena que da comienzo al Gita, ante los ejércitos formados, listos para el combate.

Dhrtarastra estaba en la corte apartado de la escena, y como no podía ver lo que estaba sucediendo debido a que era doblemente ciego (tanto material como espiritualmente), le preguntó a su secretario Sañjaya que estaba pasando. Y es la voz de Sañjaya la que relata a Dhrtarastra los acontecimientos de la batalla. Por eso el primer verso del Gita comienza con esta pregunta de Dhrtarastra: “¡Oh, Sañjaya!, ¿qué hicieron mis hijos y los hijos de Pandu después de reunirse en el lugar de peregrinaje de Kuruksetra con deseos de pelear?”

Sin embargo, antes de proseguir, para no dejar lagunas ni incertidumbre en la concatenación de los eventos, es propicio explicar un episodio del Mahabharata donde se relata como fue que Sañjaya adquirió la visión divina (como la de los grandes rsis videntes que conocen, el pasado, el presente y el futuro), con la cual pudo relatar a Dhrtarastra lo que iba a ocurrir en el campo de batalla de Kuruksetra. Este episodio se encuentra al comienzo del capítulo titulado Bhisma Parva, donde se describe que a Sañjaya le fue dada esa visón por Vyasadeva, quien era hijo del gran sabio Parasara, el autor del Brhad Parasara Hora Sastra, un gran tratado de Astrología.

Cuando los ejércitos estaban esperando para comenzar la gran batalla, Vyasadeva fue a ver a Dhrtarastra en el palacio de Hastinapura. Después de haber sido recibido respetuosamente, como corresponde a la etiqueta védica, el hijo de Parasara muni le dijo:

“No hay ninguna duda de que todos tus hijos serán matados en esa batalla. Sin embargo, no te debes lamentar por eso, porque tal destrucción masiva ocurre bajo la dirección del tiempo [kala, que todo lo destruye en su duración], el cual representa la voluntad del Señor Supremo. ¡Oh, rey!, he venido aquí para ofrecerte la visión divina [a través de Sañjaya, el secretario de Dhrtarastra], para que puedas ser capaz de ser testigo directo de la batalla que va a ocurrir, incluso desde donde ahora te encuentras, sentado en tu palacio”.

Dhrtarastra respondió: “Mi querido Vyasa, ¡no quiero ver la sangrienta matanza de todos mis parientes! Sin embargo, debido a mi curiosidad, estoy ansioso de escuchar lo que va a ocurrir.” Y fue con este propósito que Vyasa le dio a Sañjaya el poder divino para que pudiera ver perfectamente toda la batalla de Kuruksetra, sin perder ni un solo detalle, fuera de día o de noche. Vyasadeva también le dio a Sañjaya la bendición de que ninguna arma podría herirlo, asegurándole que sobreviviría a la gran guerra. Al ver los síntomas inauspiciosos que presagiaban el funesto acontecimiento que iba a ocurrir, Vyasa le describió en detalle esos malos presagios a Dhrtarastra, quien dijo al gran sabio y compilador de los Vedas lo siguiente:

“¡Oh, gran rsi! La terrible matanza que va a ocurrir debe estar signada por el destina. Por eso, estoy convencido que todos los reyes que morirán en la batalla, alcanzarán destinaciones excelsas en sus próximas vidas”.

Ante esta opinión derrotista e irresponsable de Dhrtarastra, que eludía detener la guerra debido a su codiciosa malicia en complot con sus hijos, no queriendo asumir la conducta correcta ante los Pandavas, Vyasa le respondió:

“¡Oh, Dhrtarastra!, la inminente guerra es abominable y está en tu poder detenerla siguiendo los dictados de lo que es justo y correcto. Tú debes obedecer mi orden y obligar a tu perverso hijo (Duryodhana) a que devuelva a los Pandavas el reino que les pertenece compartir”.

Enceguecido en el corazón, ante esta oportuna advertencia del mahamuni Vyasa, Dhrtarastra argumento: “No pudo controlar a mi hijo. Y aunque no soy partidario de esta guerra tan horrible y cruel, no soy capaz de evitarla”. Viendo que era inútil insistir en que depusiera su lamentable actitud, Vyasadeva se fue, dejando al ciego Dhrtarastra, para que considerara razonablemente evitar la forzosa calamidad. Este estuvo largo tiempo pensativo, cavilando acerca de la tragedia que causaría la muerte a miles de hombres. Repentinamente, dirigiéndose a Sañjaya, Dhrtarastra le pidió que utilizara su visión celestial para que describiera todas las ciudades donde habían venido los príncipes guerreros que iban a pelear en la guerra de Kuruksetra.

Entonces Sañjaya comenzó a describirle diferentes lugares, hasta que llegó el momento inevitable de la gran batalla. Finalmente, Sañjaya le dijo a Dhrtarastra que no se debía lamentar por sus hijos, pues el destino de las personas perversas y malvadas ya estaba ciertamente predestinado. Por la gracia de Vyasadeva, Sañjaya sabía cual sería lo que para ellos ya tenía el destino reservado, porque al recibir ese don de Vyasadeva, pudo ver el pasado y el futuro dentro de su corazón. Entonces le dijo: “Oye cuidadosamente como voy a describirte todo lo que ocurrirá en la batalla de Kuruksetra”.

Tras esa situación, los ejércitos tomaron posiciones. Se describe que había formaciones militares (18 akshauhinis); falanges especialmente armadas con temibles caballos, elefantes, y todo tipo de armas empuñadas por diestros y valientes guerreros, dispuestos en ambos bandos a salir victoriosos. Comenzaron a sonar las temibles caracolas e invocaciones de combate. El relato continua. En el preciso momento en que iba a comenzar la batalla, Krishna condujo el carro del gran guerrero Arjuna en medio de los dos ejércitos.

Fue en ese momento en que ante la debilidad del pandava Arjuna, Krishna asumió la posición de maestro y comenzó a instruirse acerca de la eterna ciencia del alma, atma-tattva. Un guerrero como Arjuna no debía sentir temor ni temblarle el arco en sus manos. Por eso le instruye acerca de su posición y le dijo que peleara, pues si no asumía su deber, para un guerrero de su talla la cobardía y la deshonra son peores que la muerte. Así dio comienzo la primera escena del canto (gita) del bienaventurado señor Krishna (Bhagavan), es decir el Bhagavad-gita.

Cabe destacar que antes de la contienda, Yudisthira, el primogénito del rey Pandu y hermano de Arjuna, también abandono su arco y su escudo, y bajándose del carruaje, se dirigió caminando hacia el bando opuesto de los Kurus. El ejército de los Pandavas pensó que Yudhistira también se había acobardado como Arjuna y se iba a rendir. Pero no fue así. Antes de la batalla, el quiso ofrecer debidamente sus respetos a sus superiores.

Fue ante el gran Bhisma, quien se mostró muy complacido con la conducta de Yudhistira, y le dijo que si no hubiera actuado así, como corresponde a un noble y virtuoso ksatrya de su linaje, entonces se hubiera enfurecido con él. Por eso, a petición de Yudisthira, Bhisma le dio sus bendiciones, para que resultara incluso vencedor en la contienda, y le dijo que no podía abandonar ese bando porque estaba comprometido con Dhrtarastra debido a que lo había siempre protegido. Yudisthira hizo lo mismo con Dronacharya, el maestro de armas de los Pandavas, contra quien Arjuna no quería luchar debido al respeto y consideración que le debía como maestro, y Dronacharya le respondió de manera similar: si él no hubiera tenido esa actitud respetuosa, hubiera motivado su furia y no le daría sus bendiciones. Drona también estaba comprometido con el bando de los Kurus, porque Dhrtarastra siempre había velado por él. Idéntica situación ocurrió cuando Yudisthira fue ante Krspacarya y Salia, quienes todos le dijeron lo mismo y le dieron sus bendiciones complacidos con su conducta ejemplar.

Una vez cumplida esa etiqueta tan noblemente, Yudisthira se dirigió de nuevo a su carruaje, recogió su escudo, empuñó su espada y su arco, no sin antes recibir un aclamador aplauso y propicias glorificaciones cuando se retiraba, pues los guerreros del bando opuesto admiraron la manera virtuosa como Yudisthira se había comportado con sus superiores, pidiéndoles incluso bendiciones para derrotarlos antes de comenzar a pelear contra ellos. Así era la nobleza en la tierra de Barata en aquella época de la gran cultura védica. Y así fue como comenzó la batalla entre Kurus y Pandavas, siendo estos últimos quienes resultarían vencedores, pues a pesar de que eran menos expertos y no contaban con el poderío del ejército opuesto, tenían de su lado a Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, lo cual les aseguraba la victoria, cosa que intuían debido a su gran fe como devotos puros del Señor. Y eso ya lo sabía Vyasadeva, quien le dio a Sañjaya la visión divina para que relatara los sucesos ya sellados por el destino supremo.

Los temas que discuten Dhrtarastra y el vidente Sañjaya, tal como se describen en el Mahabharata, constituyen el fundamento básico de la gran filosofía del Bhagavad-gita que fue expuesta en el campo de batalla de Kuruksetra. Para una mayor exploración, el lector debe acudir a las versiones del Mahabharata que se han publicado en diferentes idiomas.

No obstante haber sido arrasados los Kurus y perdido la guerra en Kusuksetra, sus parientes quisieron vengarse de los Pandavas. El Mahabharata describe los sucesos que acaecieron luego de la gran batalla de Kuruksetra. Irritado por la derrota, Asvatthama, uno de los sobrevivientes del bando de los Kurus, en un intento desesperado asesinó cruelmente a los cinco hijos de Darupadi mientras estos estaban durmiendo. Eso significó un gran golpe para su abuela Kunti, quien cayó en un gran abatimiento por la pérdida de sus nietos.

Asvatthama fue capturado, atado como un animal y arrastrado hasta el campamento de los Pandavas, donde iba a ser aniquilado por tan horrible crimen. Pero debido a la ilimitada compasión de Draupadi, la madre de los niños asesinados y nuera Kunti, Asvatthama fue dejado en libertad, gracias a que la piadosa reina Kunti imploró que le perdonaran la vida. Aún así, el malvado Asvatthama aún trató de matar al último heredero de los Pandavas, el nieto de ellos que estaba por nacer y se encontraba en el vientre de Uttara. Asvatthama intentó matar al embrión lanzando un arma nuclear sutil llamada brahmastra. Pero cuando Uttara vio el misil que se dirigía directamente hacia su útero, se refugió inmediatamente en el Señor Krishna, quien estaba a punto de partir para la ciudad de Dvaraka, la majestuosa capital de Su reino. Entonces Krishna protegió de la muerte inminente la descendencia de los Pandavas, deteniendo con Su propio disco (chakra) Sudarsana el incontrolable calor y la radiación del sutil arma brahmastra lanzada por Asvatthama.

Habiendo así salvado a los Pandavas de esta última calamidad, vio que todos Sus planes se habían cumplido y se dispuso nuevamente a partir. Duryodhana había hostigado durante muchos años a la familia de la reina Kunti, pero Krishna siempre los había protegido. Ahora se iba tranquilo a realizar el resto de Sus compromisos reales y Sus últimas actividades trascendentales en la este mundo. Pero la reina Kunti sabía bien que Krishna había descendido del mundo espiritual para liberar la tierra de fuerzas militares malvadas y restablecer la rectitud religiosa (dharma).

Krishna había revelado ese propósito a primo Arjuna, el hijo de Kunti. El mismo así declaró en las palabras inmortalizadas en el Bhagavad-gita (4.7-8):

“Cuando y dondequiera que disminuya la práctica religiosa, ¡Oh, descendiente de Bharata! (Arjuna), y aumente la irreligión de forma predominante, en ese momento, Yo desciendo personalmente. Para liberar a los piadosos y aniquilar a los malvados, así como restablecer los principios de la religión [dharma], Yo mismo desciendo milenio tras milenio”.

Al organizar la destrucción de los impíos y malvados Kurus, instalando a Yudisthira en el trono para restablecer el reino de los piadosos Pandavas, Krishna logró el propósito de “aniquilar a los infieles” (vinasaya ca duskrtam). También apaciguó el dolor de los familiares de los guerreros muertos en la batalla de Kuruksetra.

La escena de la inminente partida de Hastinapura del Señor Krishna, conforma el escenario de otro gran episodio: la intensa lamentación de la reina Kunti, la madre de los Pandavas, quien se acercó al carruaje del Señor y comenzó a hablarle con la intención de que se quedara en Hastinapura y protegiera de represalias futuras al gobierno de los Pandavas. Pero las súplicas de Kunti, quien era una devota pura del Señor Krishna, a pesar de haber sufrido tantas injurias, no eran para su propio alivio, sino que ora pidiendo sufrir aún más con tal de que su sufrimiento aumente su devoción por el Señor y le otorgue finalmente la liberación.

Esas maravillosas oraciones de la reina Kunti, son un ejemplo de pura devoción (suddha-bhakti). Son las sencillas e iluminadores expresiones de un alma pura y una santa devota eminente, las cuales revelan las emociones del corazón más profundas e iluminadoras. Sus oraciones de glorificación, están inspiradas por un divino amor impregnado de incomparable sabiduría. La espontánea alabanza que Kunti hizo ante el Señor Krishna sobre el sendero espiritual, se inmortalizaron en el Mahabharata y en el Srimad-BhagavatamPurana (1.8.18-43), donde han sido descritas. Esos veintiséis versos, las enseñanzas místicas de la reina Kunti son considerados una pieza maestra de filosofía, teología y literatura devocional, y han sido admiradas y recitadas durante miles de años por grandes sabios y filósofos. Con esa remembranza, cerramos esta sumaria descripción del Mahabharata.


El Ramayana

El Ramayana es literalmente “La Historia de Rama”, como así se deriva de su nombre sánscrito. Es la menor de las dos grandes obras épicas de la India antigua, siendo la mayor el Mahabharata. En ambas obras se mezclan temas mundanos con enseñanzas trascendentales. El Mahabharata describe las actividades de los Pandavas, en el linaje real de los Kurus y el Ramayana narra los pasatiempos de Ramachandra. Así como en la parte esencial del Mahabharata que es el del Bhagavad-gita la conclusión es entregar plenamente el alma al Señor Krishna, la enseñanza final del Ramayana es también entregarse y refugiarse en el Señor Rama

El Ramayana original fue relatado por Brahma en un billón de versos. Posteriormente fue resumido por Narada Muni y contado a Valmiki, que luego lo presentó a la humanidad para que los seres humanos pudieran alcanzar idealmente con el ejemplo de la historia, las metas de la religiosidad, la complacencia sensorial regulada y el bienestar económico y social. Por lo tanto, cuando hablamos del auténtico Ramayana, se hace especial referencia a la obra de Valmiki.

Valmiky había sido previamente un cazador ímpio, pero por cantar el nombre de Rama se trasformó en un gran santo, y a él le fue confiada la trasmisión de esta gran historia. La obra se destaca por la riqueza de sus descripciones y su lenguaje poético. Abarca más de 300 capítulos que contienen 24.000 dísticos versificados. Los capítulos (kandhas) de esta gran narración responden a las etapas de la vida de su personaje central, y se les ha dado los siguientes nombres: Bala-kandha (77 capítulos); Ayodhya-khanda (119 capítulos); Aranya-khanda (75 capítulos); y Kishkhinda-kandha (67 capítulos). Se dice que comenzó a escribirse probablemente durante el siglo III a.C. y que tal vez el principio y el final fueron posteriormente añadidos. Sin embargo, estas y otras especulaciones no tienen ningún soporte en evidencias confiables. Al igual que el Mahabharata, existen muchas versiones del Ramayana, y también ha sido traducido a numerosas lenguas.

El tema central del Ramayana narra el nacimiento, la educación y las actividades de Rama, príncipe y séptima encarnación del Visnu, quien descendió junto con sus hermanos Laksmana, Bharta y Satrugna, quienes son las cuatro expansiones del Señor en Vaikuntha, el mundo espiritual. Rama, el hijo del rey Dasaratha, es también llamado Ramachandra, porque su linaje pertenece a la dinastía lunar Chandra-vamsa. El Ramayana describe Sus pasatiempos; como creció y se casó con Sita, así como todas las adversidades que enfrentaron Rama y Sita, quienes siempre fueron ayudados por su fiel devoto Hanuman, el rey de los monos.

Tras ser desplazado por uno de sus hermanos como legítimo heredero del trono de su padre, el rey Bharata, Rama parte al exilio en compañía de su mujer y de su otro hermano, Lakshmana. Sita es raptada por Ravana, un rey demoníaco que la lleva a su isla Sri Lanka (Ceylán). Con la ayuda de Hanuman y su ejército de monos, Rama consigue, tras una larga lucha, derrotar a Ravana y rescatar a Sita. Después recupera su trono y gobierna con sabiduría en Adhoya, la espléndida capital de su reino.

En el añadido posiblemente posterior de la narración, Sita es acusada de haber cometido adulterio durante su cautividad, lo cual no es verdad cierto, porque su castidad permaneció impoluta. Exiliada, a pesar de su inocencia, la consorte del Señor Ramachandra tuvo dos hijos gemelos de Rama, y recibió la protección del asceta Valmiki Muni, supuesto autor del poema. Al cabo de muchos años Rama y Sita, también llamada Sitadevi, se reúnen de nuevo.

Aunque el Ramayana es esencialmente una obra donde se narran los sucesos mundanos de un gran rey de carácter ideal, incorpora gran parte del material contenido en los sagrados Vedas. Sus personajes centrales, Rama, Sita, Lakshmana y Hanuman, son muy venerados como prototipos que encarnan el ideal del heroísmo principesco, la devoción conyugal y fraternal, y la lealtad incondicional. De allí que, al igual que el Mahabharata, esta obra sea muy especialmente venerada en la India por su carácter moral y sublime. La recitación del Ramayana se considera un acto religioso. En toda la India y el sureste asiático se escenifican fragmentos de esta gran epopeya, cuya trama ha sido llevada (y con frecuencia desvirtuada) al cine para la masiva distracción popular.

El Ramayana ejerció una enorme influencia en toda la literatura india posterior. Conocida principalmente a través de traducciones y recensiones, la versión más famosa es la que realizó Tulsi Das, el gran poeta del siglo XVI. En el noveno canto del Srimad-Bhagavatam se describen brevemente los pasatiempos del Señor Ramachandra.

Ramachandra acudió al sabio Visvamitra y mató a los raksasas (caníbales) como Maricha. Después de romper el pesado y enorme arco llamado Haradhanu, se casó con Sita y redujo el prestigio de Parasurama. Para obedecer la orden de Su padre, se fue al bosque, acompañado por su hermano Laksmana y Sita. Allí, cortó la nariz de Surpanakha y mató a los compinches de Ravana, liderados por Khara y Dusana. El secuestro de Sita por parte de Ravana marcó el infortunio de esa malvada personalidad. Cuando Maricha asumió la forma de un ciervo dorado, Ramachandra fue a traer el ciervo a para complacer a Sitadevi, pero entretanto Ravana se aprovechó de la ausencia del Señor para secuestrarla, lo cual había sido un malévolo ardid que había tramado.

Cuando Sitadevi fue secuestrada, Ramacandra comenzó a buscarla por todo el bosque acompañado por Laksmana. Durante la búsqueda, ellos encontraron a Jatayu. Luego, Rama mató al demonio Kabandha y al comandante Vali, y estableció una relación amistosa con Sugriva. Después de organizar la fuerza militar de los monos e ir con ellos a la orilla del mar, Rama esperó la llegada de Samudra, la personificación del océano, pero cuando Samudra no acudió al llamado, Ramachandra se encolerizó. Entonces Samudra vino rápidamente y se rindió a Rama, queriendo ayudarlo en todo lo que fuera necesario.

Rama quiso poner un puente sobre el océano, y con el consejo de Vibhisana atacó Lanka, la capital de Ravana. Previamente, Hanuman, el sirviente eterno del Señor Ramachandra, incendió a Lanka. Con la ayuda de Laksmana, las fuerzas de Señor Ramacandra acabaron con los soldados raksasas, y Rama mató personalmente a Ravana. Mandodari y otras esposas de Ravana se lamentaron por su muerte, y por orden de Rama, Vibhisana, que era hermano de Ravana, realizó las ceremonias fúnebres para todos los familiares muertos. Ramacandra le dio Vibhisana el derecho de gobernar a Sri Lanka y también le deseo larga de vida. El Señor liberó a Sitadevi del bosque poblado por una especie de árboles conocida como asoka, y se la llevó en una florida nave celestial a Ayodhya, la capital de su reino, donde fue recibido por su hermano Bharata.

Cuando Ramachandra entró en Ayodhya, Bharata le trajo sus hermosas sandalias de madera, Vibhisana y Sugriva lo abanicaron, Hanuman sostuvo una tradicional sombrilla, Satrughna llevó el arco de Rama junto a dos aljabas con sus temibles flechas, y Sitadevi portaba una vasija que contenía agua de los ríos sagrados. Angada llevaba una espada, y Jambavan (Aksaraja) portaba un escudo. Tras este recibimiento, el Señor Ramacandra fue acompañado por Laksmana y Sitadevi, para encontrarse con su familia. Y tras este auspicioso agasajo, el gran sabio Vasistha entronó a Rama como rey. Este resumen es el epílogo del Ramayana, y el capítulo final de la narración termina con una breve descripción de cómo Ramacandra gobernó en Ayodhya.

Aunque existen muchas interpretaciones del Ramayana, o historias acerca de la actividades del Ramachandra, muchas de ellas no son realmente auténticas, pues responden a imaginaciones, especulaciones o sentimientos materiales. Pero las características y pasatiempos del Señor Ramachandra no son imaginarias ni ordinarias. Ocurrieron realmente y son pasatiempos trascendentales de la divina personalidad del Señor Rama, considerado como el avatara de Visnu.

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